DHPP: Moquillo (Distemper) Canino

DHPP vaccination
El moquillo y el parvovirus son las enfermedades más peligrosas.

DHPP (Distemper, Hepatitis, Parvovirus, Parainfluenza) es una vacuna contra el Moquillo, la Hepatitis viral, la Parvovirosis y la Parainfluenza Canina.

El moquillo y el parvovirus son las enfermedades más peligrosas.

¿Qué es el moquillo?

El moquillo es una enfermedad vírica altamente contagiosa que afecta a los perros domésticos. Otras especies como hurones, mapaches y mofetas también se ven afectadas por esta enfermedad.

¿Cómo se transmite?

El virus se transmite principalmente por contacto directo entre un perro susceptible y uno infectado, pero la tos también puede esparcir el virus en distancias cortas. Las secreciones nasales están repletas de virus.

¿Cuáles son los síntomas?

Como en cualquier infección, los síntomas varían de un perro a otro. Los principales son fiebre, pérdida de apetito, exudado amarillento y denso procedente de ojos y nariz, tos y convulsiones.

¿Se recuperan completamente de esta enfermedad?

Normalmente sí, pero no siempre. Algunos animales pueden seguir presentando episodios de convulsiones y tics nerviosos.

¿Cómo puedo evitar que mi perro se infecte?

Existe una vacuna (DHPP) muy eficaz contra el moquillo. Se administra a los cachorros a las 5 semanas de vida en una serie de 3 a 5 inyecciones. Es muy recomendable la revacunación anual.

¿Es muy frecuente el moquillo?

El moquillo es una enfermedad de distribución mundial. Afortunadamente las vacunas son muy eficaces y permiten reducir su incidencia a niveles muy bajos en perros cuidados. No obstante, los perros vagabundos pueden ser una fuente del virus, al igual que lo son mofetas, hurones y zorros, en otras partes del mundo.

DHPP: Infeccion por Parvovirus

¿Qué es el parvovirus canino?

La infección por parvovirus canino es una enfermedad relativamente moderna que apareció por primera vez en 1978. Debido a la gravedad del proceso y su rápida propagación en la población canina, la parvovirosis constituye un problema de interés público. El virus que la produce es muy similar al de la enteritis felina, y las dos enfermedades son casi idénticas.  Por eso se ha especulado que el parvovirus canino es una mutación del virus felino, aunque nunca se ha llegado a comprobar.  

¿Cómo se infecta un perro con parvovirus?

El agente causante de la parvovirosis canina es, como su nombre indica, un virus. La principal fuente de virus son las heces de perros infectados, que pueden contener un número muy elevado de partículas víricas.

Los animales susceptibles se infectan mediante la ingestión del virus, que a continuación es transportado al intestino, donde invade la pared intestinal y provoca inflamación.

A diferencia de la mayoría de los virus, el parvovirus canino es estable en el medio ambiente y es resistente a los efectos del calor, los detergentes y el alcohol. El virus permanece en heces de perro hasta tres meses a temperatura ambiente.

Debido a su estabilidad es fácilmente transmisible a través del pelo o las patas de perros infectados, zapatos contaminados, ropa, y otros objetos y no es necesario el contacto directo entre animales para diseminarlo. Los perros que se infectan con el virus y muestran síntomas clínicos caen enfermos alrededor de 7-10 días tras el contacto inicial.

¿Cómo afecta esta enfermedad al perro?

Las manifestaciones clínicas de la parvovirosis canina son variables, pero generalmente cursan con vómitos graves y diarrea, que puede o no ser sanguinolenta. Además, los perros afectados suelen mostrar falta de apetito, depresión, y fiebre. Es importante tener en cuenta que muchos perros pueden mostrar sólo algunos de los síntomas, aunque los vómitos -que suelen aparecer primero- y la diarrea son los signos más comunes.

El parvovirus puede afectar a perros de todas las edades, pero es más habitual en animales de menos de un año de edad. Los cachorros menores de cinco meses son con frecuencia los que se afectan de mayor gravedad y los más difíciles de tratar.

¿Puede curarse?

Igual que sucede con muchas enfermedades víricas, no existe ningún tratamiento que mate al virus una vez que ha infectado al perro. En realidad, el virus no es el responsable directo de la muerte del animal. Su acción implica la pérdida de la cubierta del tracto intestinal, lo que tiene como consecuencia una deshidratación marcada acompañada de desequilibrios electrolíticos (sodio y potasio) e infección del sistema circulatorio (septicemia). En el momento en que las bacterias que viven de forma habitual en el intestino del perro pueden penetrar en los vasos sanguíneos, es cuando las posibilidades de que se produzca la muerte del animal son mayores.

El primer paso en el tratamiento consiste en corregir la deshidratación y los desequilibrios electrolíticos. Los antibióticos y los antiinflamatorios se administran para prevenir o controlar la septicemia. Los fármacos antiespasmódicos se utilizan para inhibir la diarrea y los vómitos que perpetúan el problema.

¿Cuál es el porcentaje de supervivencia?

La mayoría de los perros con parvovirosis se recuperan si se tratan de forma intensiva y el tratamiento empieza antes de que se dé una septicemia grave acompañada de deshidratación.  Por razones desconocidas, algunas razas como el Rottweiler tienen un porcentaje de mortalidad mucho más alto que otras.

¿Puede prevenirse?

La mejor forma de proteger a su perro contra la infección por parvovirus es una vacunación adecuada. Los cachorros reciben una vacunación contra la parvovirosis con las vacunas que se administran entre las 8 y las 12 semanas. En algunos casos los veterinarios administran la vacuna con dos semanas de intervalo y una dosis adicional de recuerdo entre las 18 y las 20 semanas de edad.

Tras las serie inicial de vacunaciones que se dan cuando el perro es un cachorro, debe realizarse una revacunación por lo menos una vez al año.

Los perros en situaciones de alta exposición al virus (perreras, competiciones) pueden estar más protegidos si la revacunación se hace cada seis meses. Las hembras gestantes han de revacunarse antes de cruzarse o inmediatamente después del parto para que puedan transferir anticuerpos a los cachorros. La decisión final sobre un plan de vacunación adecuado ha de tomarla su veterinario.