Rabia

Los gatos y los perros necesitan vacunas contra la rabia

¿Qué es la rabia?

La rabia es una enfermedad producida por un virus que, probablemente, es la más desagradable de todas las que afectan a los animales de sangre caliente, incluyendo las personas y los perros. Casi siempre es mortal.

¿Cómo se transmite?

La transmisión tiene lugar mediante la mordedura de un animal infectado. Es una enfermedad muy antigua y los riesgos del mordisco de un perro afectado se conocen desde el siglo 23 a.C.

La rabia se da en todos los continentes con la excepción de Australia y la Antártida. La mayoría de los países están afectados con la excepción de unos pocos que son islas o casi islas como Gran Bretaña, Irlanda, Japón, Noruega, Suecia y la Península Ibérica.

¿Cómo se transmite el virus?

El virus de la rabia no sobrevive mucho tiempo fuera del organismo y la infección se mantiene a través de animales infectados que muerden a otros. En Texas los zorros, las mofetas, los mapaches y los murciélagos son que desempeñan ese papel.

¿Puedo vacunar a mi perro? ¿Es eficaz la vacunación?

Si. La vacunación estimula la producción de anticuerpos, pero sólo son eficaces cuando el virus no ha penetrado en el sistema nervioso. Por eso es esencial asegurarse de que los niveles de anticuerpos sean adecuados antes de la exposición al virus.

Un mes después de la primera vacunación se puede hacer un análisis de sangre para comprobar que se ha desarrollado una inmunidad suficiente. A partir de ese momento hay que seguir las instrucciones de revacunación anualmente del fabricante.

¿Puedo coger la rabia?

La enfermedad es una zoonosis, es decir, puede transmitirse al hombre. No obstante, sólo se transmite a través del mordisco de un animal rabioso y el virus permanece en la saliva del animal infectado durante un tiempo limitado.

Si le muerde un animal sospechoso, como un perro vagabundo o cualquier perro si se encuentra en el extranjero, ha de limpiarse la herida de inmediato con agua y jabón consultar con un médico lo antes posible.

Una vez que se ha producido la exposición al virus es recomendable iniciar un tratamiento con la vacuna o el suero antirrábico, que suele tener éxito si se instaura de inmediato.